lunes, 16 de enero de 2012

Antes de que sea tarde. *

-Todavía no me has explicado cómo sabes tanto sobre ella.
- No, no lo he hecho, ¿verdad?- Comentó con una irónica sonrisa.-Eso tendrá que esperar a otro momento.
- ¿ La conociste? - Soltó de repente.
- Sí, la conocí.. - Se puso serio..No le resultaban cómodas aquélla clase de preguntas..
- ¿Cómo era? - Continúo preguntando con insistencia, sin advertir al tono triste del rostro de aquel señor.
- Una mujer llena de orgullo y dignidad.-suspiró- En su última instancia ésa fue su desgracia, pero, sin embargo, su mayor don...Siempre ayudaba a quién estaba mal, fuera cuan fuese la situación en la que ella se encontraba.
- ¿ La conocisté bien?-Preguntó entonces él, sobresaltado.
- Lo suficientemente bien como para echarla de menos cuando se marchó.

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