sábado, 10 de diciembre de 2011

Dejarse llevar suena demasiado bien.*

Es el momento de trazar la frontera entre el siempre y el final. Cansada de esperar, de otro día más, tener que mirar a la cara a la cruda realidad.
Olvidar, despertar en otro sitio, en otra ciudad. Con una nueva vida, con un nuevo compás.
Que no quiero volver a ver mis ojos llorar, mirarte y afrontar otro final.
Decidir que está bien o está mal.
Que me digas que quieres, que me abraces o no preguntes por mí nunca más.
Un sí, el valor suficiente para dejarse llevar.
Una pregunta que se queda sin respuesta, un momento mientras que el resto se va.
Mirarte a los ojos y conseguir el valor necesario para hablar, decir que no es tan díficil elegir entre la montaña o el mar. Que es tu corazón quién debe saber si seguir a mi lado o solo verme al mirar hacia atrás.
Que no es el problema que yo esté cansada de esperar..
Dime que me quieres, o déjame volar.

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