jueves, 21 de julio de 2011

Llevo toda mi vida siendo el futuro, creo que ya va siendo hora de empezar a ser el presente.

La noche.. ah...No hay nada que me guste más. No es más bonita que el día, ni mucho menos...
Es más.. mágica.
No puedes mirar al sol de frente, y contemplar su belleza. Sin embargo, puedes pasarte horas admirando la luna, perdiéndote entre estrellas..
A pesar de ello, la noche me asustó durante toda mi infancia. Es tan oscura, tan fría..
Podría caerme en cualquier momento, y si alguien me atacaba, o me perdía, nadie me vería y no podrían ayudarme..
Alguien me enseñó una vez, que siempre habrá luz donde yo la busque,y que, si ando pensando en que me voy a caer, tarde o temprano acabaré cayendo.
La vida es un camino más que tengo que cruzar. Siempre tendré obstáculos, personas que intenten atacarme, y distracciones que intenten apartarme de mi camino..
También aprendí de esta persona que nunca nadie regala nada.. Pero soy una ingenua, y se me engaña tan rápido..
Es por eso que intento siempre mirar al frente. No debo pararme a jugar con las piedras del camino cuando más adelante encontraré un prado lleno de flores.
También aprendí que si me paro a jugar con esas piedras mi prado de flores quedará más lejos, y se marchitará antes de que llegue, por lo que nunca llegaré. Es por eso que me esfuerzo cada día..
No quiere decir esto que mi vida gire en torno al futuro..
Soy de la opinión de que quizás el objetivo de hoy es avanzar hacia el mañana.
Porque “Quién piensa en ganar ya lleva un paso adelante” Sigmund Freud.

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