miércoles, 20 de julio de 2011

Evasión

Ayer noche volví a escaparme..
Esperé a que todos estuviesen dormidos.. Y sin dudarlo, abrí silenciosamente la puerta, salté la valla.. Y allí estaba otra vez. Aquel lugar me daba la vida. Sentir un cosquilleo que te recorre todo el cuerpo, y que muere en tu sonrisa..
Es maravilloso dejarte llevar por los olores de cada flor, sentir como el viento te acaricia el pelo y remueve tu vestido para seguir su camino.
Me acurruqué junto a una roca, cerré los ojos, y seguí gozando de aquella sensación.
Al contrario de lo que muchos puedan pensar , no es el salir a escondidas lo que hacía esa sensación tan especial. Cada rincón de ese jardín era único, cada piedra te contaba una historia, cada tacto te hablaba de todas las personas que habían pasado por allí, cada brizna de hierba escondía sus secretos..
Los mimos del viento me durmieron en un profundo sueño, era tan feliz..
El alegre canto de los pájaros me despertó al salir el sol.. Abrí los ojos lentamente, y me estiré en un gran bostezo. Sentí entonces como un gran gato gris se acomodaba junto a mis piernas. Era enorme, el gato más grande que había visto nunca. Nunca tuve mucha empatía con estos animales, pero aquel lugar respiraba vida y acaricié la cabeza de aquel gato..
Era hora de volver a casa, antes de que alguien descubriese que no estaba en la cama y se preocupasen.
Me di la vuelta , para guardar la imagen de aquella noche en mi memoria: Volví a cerrar los ojos, y sentir de nuevo el roce del viento.
¡No que ría abandonar aquello! ¡ Me escaparía! ¡ Yo cuidaría mi jardín y él me cuidaría a mí.. ! Allí sería feliz, no me cabía la menor duda..
Entonces escuché a mi madre llamarme, asustada.
Caí en la cuenta, de que también la necesitaba a ella, a mi familia, a mis amigos...
El gato volvío a acercarse a mi, me acarició la pierna con su cabeza. Se alejó apenas unos metros y se sentó..
¡Tuve la extraña sensación de que el gato me estaba sonriendo!
Entonces comprendí, que podría volver siempre que quisiese. Que si algo iba mal, podría volver a salir de noche y dormir en mi jardín. La brisa me haría olvidar todos mis problemas..
Corrí de vuelta a casa, abracé a mi madre con fuerza. Me giré para volver a la cama, pues acababa de amanecer y todavía podría compensar algunas horas de sueño..
Mamá me miró, sonrío, revolvió mis despeinados rizos y me susurró al oído..
" Todos necesitamos escaparnos de vez en cuando " ;)

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